Murales de la ETSINF
Murales instalados en 2021 en la Escuela de Informática de la UPV. Su vestíbulo sirve de ejemplo para mostrar, con datos simulados, cómo trabaja el Espectador.
- Lugar
- ETSINF · UPV
- Año
- 2021
Kollektiv Artist estudia, simula y abre a la ciudadanía los murales en su contexto arquitectónico real. Traduce al lenguaje digital el método de Josep Renau y David Alfaro Siqueiros: observar cómo se mueve la gente, encontrar desde dónde se mira y componer la obra para ese espectador.
Mueve el cursor sobre el muro, o pulsa «Ver desde E».
«Una composición y una perspectiva que se realizan considerando al espectador no como una estatua, o como un autómata que gira en eje fijo, sino como un ser que se mueve en una topografía».David Alfaro Siqueiros, Cómo se pinta un mural. Cuernavaca: Ediciones Taller Siqueiros, 1951. Leer el texto completo · Artículo: el mural como herramienta de transformación social
El nombre no es casual. «Espectador estadístico» es el término con el que Renau llamaba al denominador común de quienes recorren un espacio. Kollektiv, como el Renaukollektiv con el que trabajaba en Berlín, retoma ese método donde ellos lo dejaron: en equipo y a partir del público.
Conferencia «El arte como herramienta de lucha». Renau, director general de Bellas Artes, descubre «la inmensa perspectiva de una nueva función revolucionaria de la pintura».
Sindicato Mexicano de Electricistas. Un solo punto de vista continuado para cuatro muros y una escalera, deducido del movimiento real del público.
≈100 personas observadas · maqueta 1:10 · proyector eléctricoSiqueiros sistematiza la perspectiva para un espectador en tránsito y reivindica la cámara y el proyector como herramientas del muralista.
Renau diseña en Berlín un mural para una academia dedicada a la cibernética y la teoría de la información. Nunca llegó a realizarse.
primera visión a 20 m · punto principal a 10 mTFM (UPV) que reconstruye el método de Renau y estudia el vestíbulo de la ETSINF como ubicación para el mural.
primera visión a 17 m · punto principal a 11 mEl trabajador futuro se termina a tamaño real en diciembre de 2022: 4,5 × 7 m sobre 15 tableros. En julio de 2023 se instala en el Centre Octubre de Valencia.
La maqueta 1:10 se convierte en gemelo digital; la observación de cien personas, en recorridos registrados y mapas de atención.
Desliza la línea de tiempo →
Vista previa con datos simulados sobre la planta del vestíbulo de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática. Selecciona cada paso.
Se calibra la planta del edificio a escala métrica y se levantan los muros, alturas y obstáculos: el gemelo digital del lugar.
Se registran los trayectos reales de las personas: por dónde entran, dónde se detienen, hacia dónde van.
De la suma de recorridos salen el recorrido maestro y los puntos donde se concentra la mirada: el espectador estadístico.
Desde cada punto se calcula qué zonas del muro se ven, a qué distancia y con qué ángulo, con oclusiones incluidas.
Líneas de fuerza, Lattice y proyector virtual trasladan el boceto al muro para que se lea sin deformar desde donde importa.
¿Cómo se calcula la atención? El modelo, sus parámetros y sus límites están explicados en Fundamentos → Método.
El gemelo digital permite decidir la composición con el espectador real delante.
El mural como diálogo: el público aporta y la institución modera.
Un archivo que sobrevive al muro, sin depender de servicios de terceros.
A un lado, las posiciones desde las que se mira. Al otro, los nueve elementos que componen el mural. Entre ellos, las aristas que produce el modelo de atención. Suelta las posiciones y el mismo grafo se reordena por afinidad: la estructura de la mirada, sin el edificio. Y si en vez de preguntar qué se ve se pregunta en qué orden, el grafo se vuelve dirigido: aparece la secuencia de lectura.
La lectura. Sobre cada uno de los 17 recorridos trazados en la sala se avanza de medio en medio metro; en cada paso la mirada se dirige al punto más cercano del muro —la regla que ya usa el Espectador, a 1,70 m de altura— y gana el elemento que más atención recibe dentro del cono de cálculo de la herramienta, 49,5° de semiángulo. Cuando el visitante pasa por detrás del muro, o lo ve tan de canto que no llega al 10 % de la atención máxima, no está leyendo nada: el recorrido se corta ahí y se reanuda al volver la obra a la vista. De los 17 recorridos salen así 25 tramos con la obra delante. Encadenando los ganadores sale un orden de lectura, y las flechas cuentan cuántas veces un elemento releva a otro. Debajo, la partitura: cada franja es un recorrido y cada color, el elemento que domina en ese punto. Ahí se ve lo que las flechas no pueden decir — que no hay un orden, hay una familia de órdenes, con un comienzo casi siempre igual y un final que se bifurca. Solo tres de los nueve llegan a dominar: se entra por las células neuronales en 14 de los 25 tramos, y el modelo atómico hace de bisagra —nunca se pasa de las células a las formas abstractas sin cruzarlo—. Dos reservas: los recorridos están trazados a mano, así que esto es un orden y no un ritmo; y la regla de mirar al punto más cercano satura cuando el recorrido va en paralelo al muro, lo que empuja el foco hacia lo que cae a la altura del ojo. Por eso la figura central —el obrero pantocrátor, el motivo de la obra— no domina en ningún tramo: un resultado que dice tanto del modelo como del mural.
Las aristas no están guardadas: se calculan al vuelo con A(p) = Σ w(φ) · 1/(1+0,1·d) · |cos θ|^2,2 desde 24 posiciones del recorrido. Con un solo muro, casi todo se ve desde casi todas partes: hasta una exigencia de 0,60 el grafo está completo y no hay estructura que medir. Solo al pedir que dos elementos se vean bien a la vez aparecen los grupos. En un espacio de dos muros en esquina, aparecerían solos. La fórmula, desglosada factor a factor y con el protocolo para calibrarla, está en el modelo y su calibración, o en 26 láminas si se prefiere verlo de una pasada.
Murales instalados en 2021 en la Escuela de Informática de la UPV. Su vestíbulo sirve de ejemplo para mostrar, con datos simulados, cómo trabaja el Espectador.

Diseñado por Renau en 1969 para Berlín y nunca realizado. Materializado a tamaño real a partir de sus bocetos y del estudio del espectador estadístico.
357 puntos georreferenciados, fallas en su mayoría. La ciudadanía propone obras, avisa si una desaparece y propone su autoría; todo pasa por moderación.
Un caso real para trabajar arte y ciencia juntos: visión por computador, datos abiertos, realidad virtual y el informático como puente entre tecnología y ciudadanía.
Archivo del arte público de la ciudad, participación moderada y proyectos evaluados antes de pintar. Con versión autónoma, sin dependencia de terceros.
Estudio del muro y del público, composición con el espectador delante, dossier técnico y muros colaborativos con la comunidad.